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Fragmentos de una entrevista entre Julieta Hanono y Andrea Giunta

Julieta Hanono

(Rosario, Argentina, 1962)

ANDREA GIUNTA: En tu escritura es grato introducirse en su tono desajustado pero comprensible. Por ejemplo, en el título de tu obra, Traducir la impenetrable. Lo busqué en el diccionario y en verdad esa región de bosque nativo en el Chaco (40.000 km 2) se llama “el” impenetrable. ¿Por qué en femenino?

JULIETA HANONO: hace años que titulo mis muestras comenzando por la palabra traducción, que escribo al comienzo de una frase, la palabra traducción está conjugada, y deviene acción, será, traer, mostrar, decir a mi propia lengua, y como bien vos lo escribís, haciendo una suerte de juego, donde el error, funciona como un acto fallido que rompe el candado de la censura, construyendo una posibilidad utópica.

Pensé, entre otras cosas, en una obra de Jesús Rafael Soto, Penetrables (líneas verticales tendidas a cierta altitud que forman una superficie cúbica o rectangular, donde el público está invitado a entrar) la gente entra en esa selva de líneas, pero son líneas rectas, donde nadie puede enredarse.

La comunidad qom viene de otro lugar, un bosque tupido, una selva, donde es casi imposible entrar si no se es nacido allí, por eso se llama impenetrable.

La tierra qom es un útero, la pacha mama (a quien tanto Ruperta como Arsenio le rinden homenaje); feminizar, nombrándola desde un artículo femenino, es cargar este espacio de potencia, el artículo singular femenino -la- adelante, la convierte, vuelve a ser ese lugar, impenetrable, espacio de resguardo, de cobijo.

 

La reactualiza, es una posición política y feminista, traducir la impenetrable es volverla a sus propiedades primeras, desalambrarla, dejándola libre.

Traducir la impenetrable intraducible vitalidad salvaje, es traducir la selva, la femenina, la subversiva, las chamanas, las brujas, las serpientes que mudan de piel como de vestido, la lengua no escrita, nómade, que fluye escapa, trepa indomable como una enredadera.

Si lo femenino es misterio, lo misterioso no es penetrable, al misterio se nos inicia, para comprenderlo es necesario bajar las armas, llegar desnuda, despojándose de lo que uno antes conocía, y dejarse tomar por el laberinto mágico, no tenerle temor al canto de sirenas de las lenguas salvajes, ser hablada, dejarse hablar por las aguas movedizas de las voces de las lenguas, mucho antes de nosotros.

 

AG: La obra incluye también la instalación de pequeños animalitos que conforman como una constelación animal. Son como estrellas o como luciérnagas que crean una textura cálida sobre el blanco prístino en el que casi flotan o titilan. Contános sobre el origen de este trabajo colaborativo con los qom, sobre las distancias y sobre qué significa exponerlas juntas, como en manada.

JH: es tan bello lo que decís acerca de las figuritas de los animalitos cuando las nombrás estrellas y luciérnagas, los también llamados bichitos de luz se prenden y se apagan, llevan luz en ellas mismas, flotan, son pequeñas, y esa luz itinerante que emanan, podríamos decir, dice un abecedario como en un balbuceo.

Los bichitos me encontraron junto con los qom, cuando comencé a pensar la exposición para el Museo de la Memoria de Rosario, curada por María Elena Lucero, el hilo conductor de la muestra fue la traducción de uno de mis textos, Ils.

Quien traduce es el maestro Arsenio Borges, gran artesano, él aprendió mirando a su abuelo que le enseñó a sentir bajo sus dedos la arcilla.

Traduciendo, se identifica con la mujer que cuenta la historia de su partida a otro país, Arsenio lloraba al hacer suyo el texto Ils, que relata el viaje desde Argentina a París y las dificultades de encontrarse en otro lugar, otra lengua.

El traductor, se traduce a sí mismo y se encuentra con su propio éxodo desde Resistencia, Chaco en el impenetrable hasta el barrio Rouillon, en la periferia de Rosario.

Me cuenta los kilómetros que hace a pie, para llegar a instalarse en los bordes de la ciudad, empujado por la tierra que se secaba, la falta de comida, cuando me habla, comprendo que falta otra traducción, más cercana, que exceda la lengua escrita.

Traduzco a la artesanía, registro de la historia cotidiana escrita en letras minúsculas, la que se escribe en la vida corriente, tizándose entre los vestidos, los utensilios, la cocina, los juguetes, lengua de oralidad, como la lengua originaria qom.

 

Los 709 son los 709 km que Arsenio camina para llegar a Rosario, cada bichito 1 km, modelados en arcilla cocida sin pintura.

El Centro el Obrador, en barrio Rouillon, donde vive parte de la comunidad, es el espacio que alberga este trabajo, su coordinadora, Mariela Mangiaterra, oficia de nexo entre mi proposición y el grupo, se discute en asamblea, el por qué los 709 animalitos, la gente emocionada, el precio lo determinan los artesanos, la inflación avanza y en la paga final se tiene en cuenta, un vínculo de confianza se establece, la obra es todo el proceso de producción que la constituye.

 

Se producen 1021 bichitos que corresponden a los Km entre Resistencia, Chaco y Porto Alegre.

Relucen contra el blanco del plano, se expanden en la superficie, letras, o signos, abecedario de barro que agrupados son un discurso, portador de energía animada, luz propia, rítmica de luciérnagas, balbuceo de una nueva lengua que se inventa, porque la luz pequeña de cada una, en la suma, es una geografía abierta, el de la lengua antigua de la tierra libre que se desplaza.

AG: El feminismo aparece en tu instalación en la FICC, como un archivo desplegado en la pared, cuando trazás un mapa de las poetas, una cosmología la llamás, que produce la interacción de los nombres. Y todo lo has hecho en colores significativos para la lucha feminista que en los últimos años ocupó las calles: el violeta tradicionalmente vinculado con los feminismos; el verde, color que se vincula a la campaña para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo; el naranja, que representa la separación de la Iglesia y el Estado, para que el dogma que regula la vida de los creyentes no se aplique a toda la sociedad. ¿Por qué, entonces, anudar estos colores con la poesía? ¿es una relación pensada entre la política y la poética? ¿Por qué elegís a las mujeres que nombrás?

JH: cuando atravesaban el mapa del mundo, las constelaciones guiaban a los antiguos para orientarse en la oscuridad de la noche, mis poetas, son una cosmología de conciencia que late e ilumina, tramado desde el suelo del Museo entre los calcos de esculturas (representantes de una mirada solo masculina) la cosmología de sus nombres entrelazados sube y desborda, interpelando años de historia, es la impenetrable trepando libremente, la subversión de la lengua resplandece.

Las nombro poetas, podría llamarlas luciérnagas, estrellas, sirenas, chamanas o hechiceras, con sus palabras invocando espíritus y fuerzas, irradiando luz de preguntas, abriendo el juego de la lengua, de-construyendo la manera en que la historia masculina ha concebido la escritura, rindiéndola intraducible, misteriosa, por eso anudar poesía y política es imprescindible.

Citaré solo algunas, desplegando las intenciones de este mapa cosmológico, la más remota es Sor Juana Inés de la Cruz, expresión de la independencia al decidir su propia vida entrando al convento para hacer posible su deseo de ser una mujer que escribe, o Alfonsina Storni, que desde su poesía saca a la superficie el machismo de su época y transgrede las normas sociales en su existencia personal, Violeta Parra nómade, que va recopilando las coplas antiguas de su tierra , escuchando la voz más frágil, la de los pobres, Susana Thénon en su doble pertenencia a la lengua, traduciendo al francés avanzando el feminismo, junto a Alejandra Pizarnik escribiendo su amor femenino a las mujeres entre Buenos Aires y París.

Si las más desamparadas, las más pobres, sufren duramente la injusticia de un aborto clandestino, unir las poetas con los colores emblemáticos del feminismo, reactualiza lo vertiginoso de sus textos, le confiere un real, la poesía deja de estar en el limbo de lo poetizante, no es metáfora, es concreta, despoetizar la poesía es hacerla, como dice el poeta Gabriel Celaya, un arma cargada de futuro.

En la invención de la poesía, subversión de la lengua, no sólo lo escrito dice, es el cuerpo que habla, elijo estas poetas, un puñado de mujeres que escriben desde el cuerpo, construidas por esta relación entre escritura y vida, traductoras e intérpretes de las vivencias de otras mujeres.

 

Los lazos en colores que las unen inventan un tejido haciendo aparecer esta relación secreta e invisible, la historia se rescribe, la personal, la de cada voz de la poesía de cada poeta, y la de todas, unidas en la sororidad de sus intenciones, y en un mundo hostil que no quiere escuchar, ellas abren otra historia de luchas que nos envuelve desde el suelo al cielo, la voz de la potencia femenina, en un coro de pensamiento escrito se levanta.

 

AG: El jardín mágico de Ruperta suena tan bello. Sé que te basas en el traslado de especies vegetales, plantas, flores, que Ruperta realizó desde el Impenetrable, donde vivía, hacia Rosario, donde fue trasladada. Existe una poesía conmovedora en esa travesía que vuelve dulce su extranjería, la situación diaspórica en la que se encuentra. Ese jardín es como una manta cálida en la que ella comprime el entorno de la selva en su jardín, casi un memorial de la naturaleza, un memorial afectivo que la acompaña y que cada día le recuerda de dónde viene. Podemos pensar aquí en lo posthumano. Vi las fotos que tomaste en el jardín de Ruperta e imagino cómo se verá ese herbario impreso en litografía en un papel translúcido.

JH: Ruperta dice vivo en Miraflores, lo dice desde su jardín, en el barrio Rouillon, en la periferia de Rosario, rodeada por sus plantas que trajo de su selva, ella es y está en los dos lugares y ese jardín significa su doble pertenencia.

Ruperta lleva con ella la mano verde, hace huertas en la comunidad, cuando me invita a su jardín me las enseña, hay también macetas colgadas en las ramas de su árbol donde vienen a cantar los pájaros y su amiga Roberta dice que llora a la mañana, cuando los escucha.

Ella escucha la selva y la selva es ella, y el herbario es una manera de decir que todo en la vida sensible se confunde, todo es animado y su árbol es mágico como todo lo que la rodea.

 

Pero ella también es chamana, y el título jardín mágico no es anodino, es un canto de cada voz de los espíritus que animan cada planta y cada una es la memoria de la historia de su lengua, su gesto al traerlas, para rodearse de ellas, anula la distancia, y esa memoria se vuelve viviente.

Hubiera podido cortar las plantas, secarlas y producir un herbario en un sentido clásico, pero calcar es también otra manera de traducir, crear otro nivel de lenguaje, una técnica que me acerque a mis primeros trabajos, a la técnica del grabado.

Yo quería un papel que me encuentre con lo mas vegetal posible, fibra de la naturaleza, elegí finas planchas translúcidas de papeles japoneses, finos como las hojas de las plantas.

(...)

 

Su jardín se compone de plantas para curar y proteger, como el Mapic que ahora es un árbol y sus chauchas poseen grandes propiedades nutrientes, o la Adelia que se coloca en las entradas de la casa para dar una buena bienvenida a los invitados.

El jardín mágico es más que un pedazo de selva que va desde Miraflores a la periferia de Rosario, es un testigo tangible de su doble corazón, que tiene un pie en cada lado.

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